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El Akita es una raza originaria de Japón y debe su nombre a la prefectura japonesa de Akita. En este país el Akita está considerado el perro Nacional y en 1931 fue designado Monumento Nacional.

En la antigüedad, el Akita se utilizaba como perro de caza, como perro de pelea (afición muy popular en la prefectura de Akita) y como perro de ataque y defensa para la guerra.

Actualmente, el Akita es el más alto de los perros de las razas originarias de Japón y símbolo de riqueza y prestigio (en la antigüedad un Akita era un honor, solo permitido a aquellos que pertenecieron a la nobleza) y símbolo y talismán  de buena suerte (tanto que en Japón, se regala una estatuilla de Akita cuando nace un bebé o alguien enferma).

Origenes del Akita

El Akita es una raza muy antigua. Se estima que podría existir desde hace más de 3.000 años, aunque son muy pocos los documentos antiguos escritos, encontrados sobre esta raza.

Hachiko

La historia de Hachiko es una de las historias más conocidas en todo el mundo. Hachiko fue un perro que iba a la estación de trenes todos los días para esperar el regreso de su amo. Este patrón se prolongó durante poco más de un año, hasta que un día su dueño sufrió una hemorragia cerebral y murió. Durante los próximos nueve años, Hachiko siguió acudiendo a la estación en el momento en que llegaba el tren para esperar a su amo.

Monumento a Hachiko

Fue tanta la conmoción que causó la historia de Hachiko, que se le hizo una estatua de bronce en la estación de Shibuya, donde cada día esperaba a su amo.